Una carcajada recorre a gran velocidad el pasillo, frena y cambia de dirección , huye de la mano que se estira hacia él, se retuerce pero es alcanzado,"la traes"; hay una pequeña pausa se voltean a ver, sonríen y la persecución se reanuda.
El merodeo de las hormigas se interrumpe con los pisotones de la carrera, los vacíos se llenan de risa y de gritos de júbilo, ella tropieza, pierde el equilibrio y se raspa la mano. El dolor se alivia con la alegría que da el juego y por el deseo de continuarlo. me acerco y con ternura le digo "la traes".
Camino con cautela pero caigo sin remedio en la emboscada, una carcajada infantil saltan por el aire con la mano estirada y grita "la traes". El espacio se llena de brillantes colores,de inocencia y felicidad. Algo vivo parece despertar de un largo sueño y la casa, por fin, empieza a tomar sentido.
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